El cumple de un amigo del cole: tarta, chuches, refrescos y quince niños corriendo por el salón como si les hubieran dado cuerda. “Es el azúcar”, dice alguien. Y todos asienten.
Es un mito: los estudios con placebo no han encontrado que el azúcar ponga hiperactivos a los niños. La agitación tiene más que ver con la fiesta que con la tarta.
El experimento del placebo
En 1994, dos investigadores de la Universidad de Kentucky, Daniel Hoover y Richard Milich, hicieron una prueba muy reveladora (Hoover y Milich).
Reunieron a madres que creían que sus hijos eran “sensibles al azúcar”. A algunas les dijeron que su hijo acababa de tomar una gran cantidad de azúcar; a otras, que había tomado un placebo. En realidad, todos los niños tomaron placebo, una bebida con edulcorante.
Las madres que creían que su hijo había tomado azúcar lo valoraron como más hiperactivo, y además lo vigilaron y lo corrigieron más. El cambio estaba en la mirada de los adultos, no en el niño.
Lo que dicen los estudios juntos
En 1995, la revista JAMA publicó un metaanálisis, es decir, un estudio que reúne y analiza juntos varios ensayos controlados con placebo sobre azúcar y comportamiento infantil (Wolraich et al.).
La conclusión: el azúcar no afectaba al comportamiento ni a la capacidad de atención de los niños. Los autores reconocieron que no podían descartar un efecto pequeño en algunos niños concretos, pero el efecto general no aparecía.
La fiesta, no la tarta
Si no es el azúcar, ¿qué es? Probablemente todo lo demás:
- Muchos niños juntos, juegos y ruido.
- La emoción de un día especial.
- Horarios distintos y, a veces, menos siesta o sueño.
- Y las expectativas de los adultos, que buscan señales de “subidón”.
Pero el azúcar sigue sin ser buena idea
Que no cause hiperactividad no lo convierte en sano. Un consumo alto de azúcares añadidos se relaciona con caries y con otros problemas de salud, y las autoridades sanitarias recomiendan limitarlo.
Algunas ideas para la próxima merienda o cumple:
| En vez de… | Prueba con… |
|---|---|
| Refrescos azucarados | Agua, agua con rodajas de fruta o leche |
| Bollería industrial | Bocadillo pequeño o pan con tomate |
| Bolsas de chuches | Fruta cortada en brochetas |
| Zumo envasado | Fruta entera |
En la próxima merienda, fíjate en el ambiente antes de culpar al azúcar. Y si tu hijo además se levanta por las noches, lee qué hacer con un niño sonámbulo. Para la próxima merienda, repasa también cuánta agua necesitan de verdad y qué pasa si se tragan un chicle.