“¡Deja de crujirte los dedos, que te va a dar artritis!”. Es probablemente la advertencia que más se repite en las oficinas y en las sobremesas familiares, justo después del sonido de unos nudillos estirándose.
Es un mito: los estudios no han encontrado relación entre crujirse los dedos y la artritis. Y hay un médico que lo comprobó con su propio cuerpo durante unos 60 años.
El médico que se crujió una sola mano
El estadounidense Donald Unger decidió poner a prueba la advertencia de su madre de una forma muy sencilla: durante décadas se crujió solo los dedos de la mano izquierda, varias veces al día, y nunca los de la derecha.
Después de unos 60 años comparó sus dos manos. Ninguna tenía artritis, y no había diferencias entre ellas. Publicó su experimento en 1998 en la revista Arthritis & Rheumatism, y en 2009 recibió un premio Ig Nobel, los galardones que reconocen la ciencia que primero hace reír y luego hace pensar.
Claro, es una sola persona, así que no basta como prueba.
Lo que dicen los estudios
Por eso cuenta más un estudio de 2011 publicado en el Journal of the American Board of Family Medicine (deWeber et al.). Compararon a personas de 50 a 89 años con y sin artrosis en las manos, y les preguntaron si se crujían los dedos y desde cuándo.
La conclusión: crujirse los dedos no parecía causar artrosis, ni siquiera en quienes lo hacían desde hacía muchos años o muy a menudo. Cleveland Clinic mantiene la misma postura.
Cuándo el ruido sí importa
| Lo que notas | Qué hacer |
|---|---|
| Crujido sin dolor, de vez en cuando | Nada, es normal |
| Dolor al crujir | No fuerces la articulación |
| Hinchazón o rigidez por las mañanas | Consulta al médico |
| Dedos que se deforman o pierden fuerza | Consulta al médico |
| Crujido tras un golpe o una caída | Consulta al médico |
Recuerda qué es ese «crac»
El sonido viene de dentro de la articulación: al separar los huesos, baja la presión del líquido que la lubrica y se forma una pequeña cavidad de gas. Te lo contamos con detalle en por qué crujen los dedos.
La próxima vez que alguien te riña por crujirte los dedos, cuéntale la historia de Donald Unger. Y si en casa hay niños, el siguiente mito te interesa: ¿el azúcar pone hiperactivos a los niños? Otro mito que se repite en las oficinas: el del pelo que sale más fuerte al afeitarse.