“¡No te lo tragues, que se te queda pegado siete años en la tripa!”. Si eras de los que se gastaban la paga en chicles en el quiosco y acababan tragándoselos sin querer, seguro que pasaste algún mal rato pensando en ese chicle eterno.
Es un mito. Un chicle tragado no se queda siete años en el estómago: el cuerpo no digiere la goma base, pero la empuja por el intestino y la expulsa en pocos días. Mark Larson, gastroenterólogo de Mayo Clinic, lo resume así: el chicle “pasa sin problemas y, en general, se expulsa bastante rápido”.
Un susto que pasa de padres a hijos
Nadie sabe de dónde salió lo de los siete años. Lo más probable es que fuera una forma eficaz de convencer a los niños de no tragarse el chicle. Y funcionó tan bien que muchos adultos todavía lo creen.
Lo que tu cuerpo digiere y lo que no
Un chicle tiene dos partes:
- El sabor y el dulzor (azúcar o edulcorantes): se disuelven y se absorben como cualquier otro alimento.
- La goma base: es una mezcla de polímeros que el estómago no puede deshacer.
Que algo no se digiera no significa que se quede dentro. Pasa lo mismo con la piel de algunas semillas o con parte de la fibra de las verduras: el intestino las mueve hacia delante con sus contracciones hasta que salen.
El viaje real del chicle
| Etapa | Qué pasa |
|---|---|
| Boca | Ya has masticado el sabor; queda la goma |
| Estómago | Los ácidos no la deshacen, pero tampoco se pega a las paredes |
| Intestino | Las contracciones la empujan junto al resto de la comida |
| Salida | Se expulsa con las heces en pocos días |
La excepción: muchos chicles y niños pequeños
Hay un caso en el que sí conviene tener cuidado. Si alguien, sobre todo un niño pequeño, traga muchos chicles a menudo, se pueden juntar y formar un tapón llamado bezoar. Larson desaconseja tragar chicles de forma habitual por este motivo, sobre todo en niños pequeños.
Son casos raros, pero merece la pena explicarles a los peques que el chicle se tira a la papelera, envuelto en un papel.
Si un niño ha tragado muchos chicles y tiene dolor de barriga, vómitos o no hace caca, llévalo al médico.
Ya puedes contarles a tus hijos o sobrinos que el chicle no se queda siete años, pero que va a la papelera. Y si en casa también se respeta “la regla de las dos horas” antes del baño, lee lo que dice la ciencia sobre el corte de digestión. Más mitos para contar en casa: el del 10 % del cerebro y el del azúcar en los cumpleaños.