Reunión de las cuatro de la tarde, después del menú del día. Alguien al fondo de la mesa abre la boca de par en par y, en cuestión de segundos, medio equipo está bostezando. Puede que tú también estés a punto.

El bostezo es contagioso porque ver, oír o incluso leer sobre un bostezo activa en el cerebro el impulso de imitarlo, y ese efecto es más fuerte con las personas cercanas. Para qué sirve bostezar, en cambio, todavía no está del todo claro.

Lo que (todavía) no sabemos del bostezo

Bostezan las personas y muchos animales. Aun así, la ciencia no se pone de acuerdo sobre su función. La idea de que bostezamos “por falta de oxígeno” es muy popular, pero no está demostrada.

Una de las hipótesis más estudiadas es la del termostato: al bostezar, entra una gran bocanada de aire y se estiran los músculos de la mandíbula, lo que podría ayudar a enfriar el cerebro.

En un estudio de 2011 con 160 personas en Tucson (Arizona), los investigadores Andrew Gallup y Omar Eldakar observaron que la gente bostezaba más en invierno que en verano, cuando el aire de la calle estaba tan caliente como el cuerpo y no servía para refrescar nada (Princeton University). Otros expertos no están convencidos, y el debate sigue abierto.

Por qué se pega más entre familia y amigos

El contagio es otro misterio aparte. Un estudio de observación en Italia y Madagascar (Norscia y Palagi, 2011) vio que el bostezo se contagiaba más entre familiares, después entre amigos, luego entre conocidos y, por último, entre desconocidos.

Las autoras lo interpretaron como una señal de empatía: nos “conectamos” más con quien queremos.

Compañeros de trabajo reunidos alrededor de una mesa
Foto de TienDat Nguyen en Unsplash

¿Bostezar es cosa de empatía?

Aquí conviene frenar. Una revisión de 2017 firmada por Jorg Massen y Andrew Gallup señaló que los resultados son contradictorios (Massen y Gallup). Puede que nos contagiemos más con quien conocemos simplemente porque lo miramos más, no porque sintamos más.

Así que no saques conclusiones si un día no se te pega el bostezo de tu pareja: no significa nada sobre tu carácter.

Haz el experimento en casa

Pruébalo con alguien de confianza y anota lo que pasa:

  1. Ronda 1, desconocido: pon un vídeo de una persona que no conocéis bostezando durante un minuto.
  2. Ronda 2, alguien cercano: que un familiar o amigo bostece delante de la otra persona.
  3. Ronda 3, solo texto: leed juntos este artículo en voz alta.

Apunta en cuál de las tres rondas aparece antes el bostezo. No será un estudio científico, pero es una buena excusa para reírse un rato.

¿Has bostezado ya mientras leías? Si el bostezo de después de comer te suena, mira también por qué das un salto justo al dormirte, otro gesto automático que todos conocemos. Más reflejos que no controlas: por qué estornudas al mirar el sol y por qué se te pone la piel de gallina.