Si pudieras sacar todos tus vasos sanguíneos y ponerlos en fila, uno detrás de otro, ¿hasta dónde llegarían? ¿De Madrid a Barcelona? ¿Hasta Moscú? La respuesta clásica es mucho más lejos: darían varias vueltas a la Tierra.

La cifra más repetida dice que un adulto tiene unas 100.000 millas de vasos sanguíneos, alrededor de 160.000 kilómetros: unas cuatro vueltas al ecuador. Es una estimación, no una medida exacta, y casi toda esa longitud son capilares, los vasos más finos del cuerpo.

La cifra famosa

El dato de las 100.000 millas aparece en libros de texto, museos de ciencia y webs de hospitales (Marshfield Clinic). En kilómetros son unos 160.000. Como el ecuador de la Tierra mide unos 40.000 km, eso equivale a unas cuatro vueltas al planeta.

En español a veces se lee “100.000 kilómetros”, lo que serían unas dos vueltas y media. La diferencia muestra lo poco exacta que es la cifra.

Casi todo son capilares

Tu sistema circulatorio tiene tres tipos de vasos:

Tipo Qué hace Tamaño
Arterias Llevan sangre con oxígeno desde el corazón Las más gruesas, como la aorta
Venas Devuelven la sangre al corazón Medianas y grandes
Capilares Entregan oxígeno y nutrientes a las células Finísimos, más que un pelo

Los capilares son tan finos y hay tantísimos, repartidos por todos los tejidos, que suponen la inmensa mayoría de esa longitud total.

La Tierra vista desde el espacio
Foto de NASA en Unsplash

De dónde sale el cálculo

Nadie ha medido los vasos sanguíneos de una persona de punta a punta. La cifra sale de cálculos que estiman cuántos capilares hay en los tejidos y cuánto mide cada uno, y luego lo multiplican por todo el cuerpo. Científicos consultados sobre el tema explican que es una estimación basada en suposiciones, como la altura o el peso de la persona, y que distintos métodos dan cifras diferentes (I’m a Scientist).

Por eso conviene presentarla como lo que es: una cifra orientativa que sirve para hacerse una idea de lo enorme que es la red.

Cuida tu red de tuberías

Una red tan larga funciona mejor si la cuidas:

  • Muévete cada día: caminar ayuda a la circulación.
  • No fumes: el tabaco daña las paredes de los vasos.
  • Vigila la tensión, el colesterol y el azúcar en tus revisiones.

Consulta con tu médico si notas las piernas hinchadas, dolor al caminar que se alivia al parar o heridas en los pies que tardan en curar.

Levántate de la silla cada hora y da un pequeño paseo para ayudar a tu circulación. Y si te gustan los récords, descubre a qué velocidad sale un estornudo. Toda esa red la mueve un motor incansable: descubre cuántas veces latirá tu corazón y cuántas células renuevas cada día.

Y si alguna vez ves estrellitas al ponerte de pie, la culpa la tiene la sangre que baja a las piernas: lo contamos en por qué te mareas al levantarte.