Pasas por delante de una churrería un domingo por la mañana, te llega el olor a masa frita y, sin querer, se te hace la boca agua. Literalmente.

Un adulto produce aproximadamente entre medio litro y dos litros de saliva al día, según la fuente. A un litro diario, en 80 años serían unos 29.000 litros. Y esa saliva hace mucho más que mojar la boca: empieza la digestión y protege los dientes.

Entre medio litro y dos litros al día

Las cifras cambian según quién las mida:

  • Cleveland Clinic habla de uno a dos litros al día en un adulto.
  • Otras fuentes de fisiología dan entre medio litro y litro y medio.
  • Un estudio de 1995 (Watanabe et al.) estimó unos 500 ml al día, teniendo en cuenta que por la noche casi no se produce.

La cantidad depende de la persona, de lo que comas y bebas, y de cuántas horas pases durmiendo.

La cuenta de toda una vida

Hagamos el cálculo con una cifra redonda de un litro al día:

Tiempo Saliva (a 1 litro al día)
Un día 1 litro
Una semana 7 litros
Un año 365 litros
80 años Unos 29.200 litros
En vasos de 250 ml Más de 116.000 vasos

Si produces medio litro al día, la cifra se queda en la mitad; si produces dos, en el doble. En cualquier caso, es muchísimo.

Persona lavándose los dientes
Foto de Roman Marchenko en Unsplash

Más que agua: qué hace la saliva

La saliva es casi toda agua, pero lleva sustancias muy útiles:

  • Empieza la digestión: contiene enzimas que empiezan a descomponer el almidón del pan, el arroz o las patatas mientras masticas.
  • Ayuda a tragar: moja la comida y la convierte en una bola fácil de tragar.
  • Protege los dientes: arrastra restos de comida y ayuda a neutralizar los ácidos que causan caries.
  • Te deja saborear: los sabores tienen que disolverse para que la lengua los note.

Por qué tienes mal aliento al despertar

Mientras duermes, las glándulas salivales casi se detienen. Con poca saliva, las bacterias de la boca tienen menos “limpieza” y producen compuestos con mal olor. Si además duermes con la boca abierta o roncas, la boca se seca todavía más.

Por eso un vaso de agua y lavarte los dientes al levantarte suele bastar para quitar ese aliento.

Consulta con tu médico o tu dentista si tienes la boca seca de forma continua, te cuesta tragar o hablar, o tienes caries con frecuencia: algunas enfermedades reducen la saliva.

Bebe agua a lo largo del día y fíjate en cuántas veces se te hace la boca agua al oler comida. Y si te gustan los récords del cuerpo, conoce a la persona más alta de la historia. Otro récord diario que no notas: la distancia que recorre un estornudo.

La saliva también es clave para notar los sabores; y no, la lengua no tiene zonas para cada uno: lo explicamos en el mito del mapa de la lengua.