En el mito griego, Prometeo robó el fuego a los dioses y fue castigado: cada día un águila le comía el hígado y cada noche le volvía a crecer. Es curioso que, de todos los órganos, eligieran precisamente ese. Y aún más curioso que hoy, en los hospitales españoles, se trasplanten trozos de hígado de una persona viva a otra.

El hígado es el órgano interno con mayor capacidad de regenerarse. Si se quita una parte, el resto crece hasta recuperar gran parte de su tamaño. Gracias a eso, una persona viva puede donar parte de su hígado. Pero tiene límites: el daño repetido acaba en cirrosis, una cicatriz que no desaparece.

Como Prometeo, pero de verdad

A diferencia de otros órganos, el hígado tiene una gran capacidad para reponer sus células cuando pierde tejido. Las células que quedan empiezan a dividirse y el órgano vuelve a crecer, adaptándose a las necesidades del cuerpo.

No vuelve a tener exactamente la misma forma de antes, pero sí recupera gran parte de su tamaño y de su función.

Cuánto tarda en volver a crecer

Los estudios en personas sanas que han donado parte de su hígado dan una idea de los tiempos (PMC):

Tiempo tras la donación Qué suele pasar
Primeras semanas El hígado crece rápido y recupera buena parte de su función
Primeros meses Sigue ganando volumen
Un año En muchos donantes la función es normal, aunque el volumen no siempre vuelve al 100 %
Equipo de cirujanos en un quirófano
Foto de National Cancer Institute en Unsplash

Donar parte de tu hígado

Esa capacidad permite el trasplante de donante vivo: una persona sana dona una parte de su hígado a otra que lo necesita, y el hígado de los dos crece. Es una cirugía importante y con riesgos, por eso se estudia muy bien a cada donante.

España es referente mundial en trasplantes. Según la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), en 2024 se hicieron 6.464 trasplantes, 1.344 de ellos de hígado, y la tasa de donantes fallecidos llegó a 52,6 por millón de habitantes (Ministerio de Sanidad).

El límite: la cirrosis

La regeneración no es infinita. Cuando el hígado sufre un daño repetido durante años, por alcohol, por acumulación de grasa o por virus como los de la hepatitis, se forma tejido cicatricial. Si esa cicatriz se extiende, aparece la cirrosis, que ya no se revierte.

Cómo ayudar a tu hígado:

  • Limita el alcohol, o mejor, no lo tomes de forma habitual.
  • Mantén un peso saludable y muévete a diario.
  • Pregunta en tu centro de salud por las pruebas de hepatitis.

Consulta con tu médico si notas la piel o los ojos amarillentos, orina muy oscura, picor intenso en todo el cuerpo o hinchazón de la barriga.

Si quieres hacer algo grande, infórmate sobre cómo hacerte donante de órganos en la web de la ONT y cuéntaselo a tu familia. Y si te interesan las cifras del cuerpo, descubre cuánta saliva produces en toda tu vida. Y si te interesa cómo se renueva el cuerpo, lee cuántas células nuevas fabricas cada día.

El hígado es el órgano interno más pesado, pero no el más grande: descubre cuál es el órgano más grande del cuerpo.