Un madrileño y una malagueña discuten en agosto. Él: “En Madrid hace 40 grados pero es un calor seco, se aguanta”. Ella: “En Málaga hacen 32 y te derrites”. Los dos tienen parte de razón.

Madrid está a unos 650 metros de altitud, una altura que apenas afecta al cuerpo. Lo que sí cambia entre el interior y la costa es la humedad: el aire seco de la meseta reseca la piel y las mucosas, y el aire húmedo del mar hace que el calor se sienta más, porque el sudor se evapora peor.

650 metros: ¿se nota?

Madrid es una de las capitales más altas de Europa. La Enciclopedia Británica la sitúa a unos 635 metros sobre el nivel del mar, y otras fuentes hablan de 650 o 667 metros según el punto de medida.

A esa altura hay un poco menos de oxígeno en el aire que en la playa, pero la diferencia es pequeña. El cuerpo empieza a notarlo de verdad a altitudes mucho mayores, como las de una estación de esquí alta o una montaña. Para quien vive o visita Madrid, la altitud no es un factor de salud importante.

Aire seco contra aire húmedo

Lo que más diferencia el interior de la costa es la humedad del aire:

Interior (Madrid, meseta) Costa (Valencia, Málaga, Barcelona)
Humedad Más baja, aire seco Más alta, aire húmedo
Piel y labios Se resecan con facilidad Menos sequedad
Ojos y nariz Más sequedad y picor Menos sequedad
Sensación de calor Calor intenso pero “seco” El mismo calor se siente más
Noches de verano Refresca más por la noche Noches más cálidas y pegajosas
Paseo marítimo con palmeras junto a la playa
Foto de ROBERTO GOMIS GARCIA en Unsplash

Por qué el calor de la costa agobia más

El sudor es el aire acondicionado natural del cuerpo, pero solo funciona cuando se evapora: al pasar de líquido a vapor se lleva el calor de la piel. Cuando el aire ya está cargado de humedad, el sudor se evapora peor y acaba goteando sin enfriar.

Por eso los servicios meteorológicos usan el índice de calor, que combina temperatura y humedad para estimar la temperatura que se siente (Mental Floss). Con mucha humedad, 32 grados pueden sentirse como bastantes más.

Contaminación: el otro factor de las ciudades

En las grandes ciudades, del interior o de la costa, la contaminación del tráfico también influye en la salud, sobre todo de los pulmones y el corazón. En los días de alta contaminación conviene reducir el ejercicio intenso al aire libre, especialmente si tienes asma o problemas respiratorios.

Tu kit según dónde vivas

  • Interior: crema hidratante, bálsamo labial, agua siempre a mano y, si notas los ojos secos, parpadear más y descansar la vista.
  • Costa: ropa transpirable, duchas frescas, ventilar a primera hora y beber aunque sudes sin notarlo.
  • En los dos: evitar el sol de las horas centrales en verano y vigilar a las personas mayores.

Cuando mires la previsión del tiempo, fíjate en la humedad además de la temperatura. Y como las dos zonas comparten una forma de comer, descubre qué hace la dieta mediterránea dentro de tu cuerpo. Y para los veranos de interior y de costa, lee lo que el calor le hace a tu corazón y por qué en España vivimos tanto.

¿Y el agua del grifo, que en la costa deja tanta cal? Mira si el agua dura da piedras en el riñón.