Mientras subes la cuesta hacia casa o esperas el autobús, cada vez que tu corazón late, una pequeña chispa eléctrica recorre sus paredes. No la ves ni la notas, pero sin ella no habría latido. Y lo más curioso: esa chispa no la manda el cerebro, la fabrica el propio corazón.

El corazón tiene su propio sistema eléctrico. Un grupo de células llamado nódulo sinusal genera los impulsos que marcan cada latido, como un marcapasos natural. El electrocardiograma registra esa electricidad.

Un marcapasos natural

En la parte alta de la aurícula derecha hay un pequeño grupo de células especiales: el nódulo sinusal. Estas células generan impulsos eléctricos de forma continua, y en reposo lo hacen a un ritmo de entre 60 y 100 por minuto (NCBI).

Cada impulso viaja así:

Paso Qué ocurre
1. Nódulo sinusal Genera el impulso
2. Aurículas El impulso las recorre y se contraen
3. Nódulo auriculoventricular Frena un instante la señal
4. Ventrículos La señal baja por ellos y se contraen, enviando la sangre al cuerpo

Late sin que se lo diga el cerebro

El corazón no necesita una orden del cerebro para latir: su marcapasos funciona solo. Lo que sí hace el sistema nervioso es ajustar la velocidad: acelerarlo cuando corres o te asustas y frenarlo cuando duermes o descansas.

Qué mide un electrocardiograma

El electrocardiograma (ECG) es una prueba sencilla e indolora. Se colocan unos electrodos en el pecho, los brazos y las piernas, y una máquina dibuja la actividad eléctrica del corazón como una línea con picos (Cedars-Sinai). Esa línea permite ver si el ritmo es regular y si la señal recorre el corazón como debe.

Desfibrilador colgado en la pared de un lugar público
Foto de P. L. en Unsplash

Cuando el sistema falla

Si el nódulo sinusal se vuelve lento, si el camino de la señal se bloquea o si otra zona del corazón empieza a mandar impulsos por su cuenta, aparecen las arritmias. Pueden notarse como:

  • Palpitaciones o sensación de que el corazón “aletea”.
  • Mareos o desmayos.
  • Falta de aire.

Consulta con tu médico si notas palpitaciones frecuentes, latidos irregulares o mareos. Llama al 112 si hay dolor en el pecho, desmayo o mucha falta de aire.

Si alguien se desploma y no respira con normalidad: llama al 112, empieza las compresiones en el centro del pecho y pide que traigan un desfibrilador. Estos aparatos dan una descarga que puede devolver al corazón su ritmo, y están pensados para que cualquiera pueda usarlos siguiendo sus instrucciones de voz.

Fíjate esta semana dónde está el desfibrilador más cercano a tu casa o tu trabajo. Y para otra curiosidad de tu cuerpo, descubre cuántos huesos tiene un bebé. Más curiosidades rápidas: tu cuerpo también emite luz.