Miras a un bebé de pocos meses y lo primero que ves son esos ojos enormes. Parece que le ocupan media cara. Y en la comida del domingo, alguien en la familia suelta: “Es que los ojos son lo único que no crece”.
Es un mito, pero con una parte de verdad: los ojos sí crecen, pero muy deprisa en los primeros años y casi nada después. Al nacer ya tienen en torno al 70 % de su longitud adulta, y por eso parecen tan grandes en una cara tan pequeña.
De dónde viene el mito
Como los ojos de los bebés ya son grandes y luego cambian poco, mientras que el resto del cuerpo crece muchísimo, mucha gente piensa que los ojos “nacen con su tamaño” o que “nunca dejan de crecer”. Ninguna de las dos cosas es exacta.
Por qué los bebés tienen ojos grandes
Los oftalmólogos miden la longitud axial, la distancia del ojo de delante hacia atrás:
| Edad | Longitud aproximada del ojo |
|---|---|
| Recién nacido | Unos 16,5 a 17 mm |
| Adulto | Unos 23,5 a 24 mm |
Un recién nacido tiene, por tanto, un ojo con algo más del 70 % de la longitud que tendrá de adulto (Review of Myopia Management). Su cara y su cabeza, en cambio, todavía tienen que crecer mucho. De ahí esa sensación de ojos gigantes.
Cuándo deja de crecer el ojo
El ojo crece muy rápido en los primeros meses, más despacio en los dos años siguientes, y alcanza casi su tamaño adulto hacia los tres años, según un estudio sobre longitud axial en distintas edades (JCDR). Después sigue alargándose un poco durante la infancia y, en la edad adulta, los cambios son mínimos.
Cuándo un ojo crece de más
Cuando el ojo se alarga más de lo normal, aparece la miopía: la imagen se enfoca delante de la retina y se ve borroso de lejos. Por eso los oftalmólogos vigilan la longitud del ojo en niños con miopía.
Lleva a tu hijo al oftalmólogo o al pediatra si se acerca mucho a las pantallas o los libros, entrecierra los ojos para ver de lejos, se queja de dolor de cabeza o se le desvía un ojo. Y si eres adulto y notas que ves peor, pide una revisión.
Si en casa hay niños, apunta en el calendario su próxima revisión de la vista. Y para otra curiosidad única de tu cara, descubre si tu lengua es tan única como tu huella dactilar.
Y mientras lees esto, tus ojos no paran: descubre cuántas veces parpadeas al día.